Superman: El inmigrante ilegal favorito de América

Apareció hace 74 años y desde entonces se convirtió en
modelo del género de superhéroes. Por temas económicos, sus creadores no
la pasaron tan bien como el “hombre del mañana”. 
 

Poco dinero. Creadores persistentes. Mundo en crisis. Gran idea. Jerome “Jerry” Siegel y Joe Shuster se conocieron en su adolescencia y entablaron amistad, pues compartían una imaginación feroz y al pueblo de Glenville, Cleveland (EEUU); como su hogar. En 1933
publicaron la historia de un hombre sin dinero que obtiene poderes en
un experimento y busca conquistar el mundo; concepto a modificar a lo
largo de los años hasta ser el de un fortachón justiciero, quien se
convertiría en el ideal de un país tocado por la depresión económica.

 Superman se dio a conocer en la revista Action Comics 1
(1938). Con su traje ceñido azul, capa roja, y una gran “S” en el pecho
fue una explosión editorial que pasó en tiempo récord de vender unos 200 mil cómics a vender medio millón. Este campeón de anatomía hercúlea podía saltar como ningún otro (en un inicio no volaba), soportar balas sobre su pecho, ser invulnerable a golpes y correr más rápido que una locomotora.
Sus primeros enemigos fueron autoridades ociosas, secuestradores y
sujetos que buscaban obtener leyes para beneficio personal (lobistas).
Es el personaje que plantó la semilla del género superheróico, propio
del papel.

Siegel y Shuster dieron vida a Superman en sus inicios, pero no eran dueños del personaje, pues lo vendieron a DC Cómics por solo 130 dólares,
una propina. Esto se convirtió en una de las tantas ironías que
envolvieron al personaje y sus creadores; pues este 2012 el cheque con
que se pagó por Superman a sus padres fue subastado y, tras la puja,
alguien lo compró por $ 160 mil. Ni hablar de Action Comics 1, que es un objeto de colección y el 2011 una de las pocas copias que hay en el mundo fue vendida por $ 2.16 millones. Estas cantidades le fueron ajenas a la dupla, que durante años luchó por sus derechos como creadores.

DE LA TIERRA, SU KRIPTONIANO

Se llama Clark Kent, es reportero, lleva gafas y terno. Es muy alto y educado. Trabaja en el Daily Planet, el periódico más vendido de Metrópolis, una urbe ficticia donde todo es gigante a comparación de Smallville (villa
chica), el pueblito de Kansas que lo vio crecer. Trabaja con su colega
Lois Lane, cuyo olfato periodístico podría calificarse como instinto
suicida; y Jimmy Olsen, fotógrafo no menos avezado. Ellos le rinden
cuentas a Perry White, editor en jefe del diario; siempre con la mira en tener la mejor portada para liderar en las ventas de la gran ciudad.

Pero entonces apareció Superman y Metrópolis
ya no fue tan grande como su nuevo inquilino, quien vino Kriptón, de un
planeta que ya no existe. El llamado “hombre de acero” se desvive para
ayudar a quien lo necesite y  -al mismo tiempo- sobrevive como cualquier
hombre. Él es Clark Kent (Kal-El, en su mundo de origen) y más de una vez ha escrito de sobre sus proezas heroicas para ganarse el pan.

Es hijo del científico Zor-El, quien pronosticó la
destrucción de Kriptón y alertó a los líderes de la sociedad, pero lo
ignoraron. Tiempo después el planeta estalló y sus habitantes perecieron
mientras una nave se perdía en el universo, con el futuro superhéroe a
bordo. El hombre de ciencia y su esposa, Lara, lo
mandaron a la Tierra a sabiendas de que el ecosistema le daría poderes
tremendos y que caminaría entre los humanos, pero jamás sería uno de
ellos.

Ya en nuestro planeta, fue criado como un hijo por los granjeros
Jonathan y Martha Kent; quienes se percataron de las habilidades
sobrehumanas de la criatura y de que el reducido pueblo, insuficiente
para sus jóvenes habitantes, lo sería menos para Clark. Como lo hizo
notar papá Kent por medio de los guiones de Jeph Loeb:
“El tiempo pasa. El ratón de campo deja Smallville y se convierte en un
ratón de ciudad”.

¿ACERO INOXIDABLE?

Hoy en día Superman afronta una nueva etapa en la historieta, que fue reiniciada por DC Comics
el 2011; un “borrón y cuenta nueva” por el que ya ha pasado antes,
siempre marcado por quejas de fanáticos pero compensado por nuevos
lectores, más jóvenes, cuyo dinero justifica la rentabilidad por más de
siete décadas de un sujeto vestido de colores brillantes. El cine es
otra entrada de dinero, pues espera para el 2013 una nueva película del superhéroe, dirigida por Zack Snyder, quien ya llevó a la pantalla grande cómics como “300” y “Watchmen”.

Todo el mundo muere. Shuster y Siegel lo hicieron en la década de los 90 tras insistir durante casi 30 años en el reconocimiento de sus derechos de autor (lo consiguieron y sus herederos hasta hoy siguen en juicios contra DC).
También falleció Christopher Reeve, quien interpretó al superhéroe en
cuatro películas y quedó cuadripléjico tras caer de un caballo.
Desaparecieron millones de abuelos y abuelas lectores del cómic antes de
nosotros, que también veremos nuestra hora final. No se salvó ni el
mismo Superman y el mundo del cómic lo lloró, solo para
ser testigo de su resurrección y nuevas aventuras; aún inconclusas y
sin aspecto de hacerlo pronto, pues como “hombre del mañana” justifica su vida para que la humanidad no muera. Al menos no en este capítulo.

CLAVES

_ En EEUU la nueva etapa de Action Comics, con guiones de Grant Morrison y dibujos de Rags Morales, vendió 87 mil 980 unidades en abril último. Ocupó el sexto lugar de las preferencias.
_ El diseño inicial de de Lois Lane se basó en la modelo Joanne Siegel (su nombre original es Jolan Kovacs), quien se convertiría en esposa de Jerry Siegel. Murió el 2011.

Fuente: La República

Un comentario en «Superman: El inmigrante ilegal favorito de América»

  1. Me gusto la breve reseña de Supernan, el saber de sus creadores y al pasar de los años como ha ido evolucionando, felicidades solo tengo una duda el padre de Kal-el es Jor-el, no es así y Zor-el no es padre de Kara.

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