Reseña de Super Sons #15

Super Sons #15

“Fin de la Inocencia” – Parte Uno

Guión: Peter J. Tomasi. Lápices: Carlo Barberi. Tintas: Art Thibert. Portada: Jorge Jiménez. Portada alternativa: Dustin Nguyen

Robin y Superboy han ido al infierno y regresaron, pero esta vez su amistad deberá superar la prueba definitiva: ¡el Proyecto Amazo! Kid Amazo regresa cuando las piezas de este plan mortal caen en su lugar y revelan un secreto que podría destrozar la creciente amistad de Damian y Jon.

Resumen

Comenzamos con un par de científicos de Lexcorp, que descubren que su sujeto de prueba ha escapado.

Continuamos con los chicos en su cuartel general en la bahía de Morrison.

Jon está comiendo fideos, mientras Damian está haciendo ejercicio.

En la base se ha infiltrado un enemigo conocido de los chicos, Kid Amazo.

El cuartel general comienza a inundarse, los chicos intentan escapar a la cima de la bahía, pero Jon es derribado por Kid Amazo. Damian intenta rescatar a Jon, pero se da cuenta de que ya no puede aguantar la respiración, casi no llega a la cima cuando Cyborg lo saca del agua.

Jon es llevado de vuelta al escondite de Kid Amazo, donde le revela a Jon que ya no necesita un anfitrión humano, sino un híbrido kryptoniano, que es mucho más resistente.

Terminamos con la revelación de que Kid Amazo ha logrado capturar a la Liga de la Justicia, y planea desviar sus poderes, con Jon como su nuevo anfitrión.

Opinión

La historia cierra el círculo de los Super Hijos cuando Kid Amazo regresa a escena. El primer enemigo real de los chicos se ha liberado de su encarcelamiento en LexCorp y tiene la vista puesta en acumular más y más poder.

Un argumento bastante básico y funciona bastante bien. Como de costumbre, sin embargo, el verdadero empate aquí es el pique entre Jon y Damian. Puede que suene como un disco rayado en este momento, pero no se puede subestimar lo grandiosa que es su química. Incluso con una historia bastante sencilla, vale la pena echar un vistazo a los Super Hijos debido a la fuerza de su carácter.

Vale la pena notar que Jon y Damian se han convertido en hermanos y amigos, aunque no quieran admitirlo. Lo que comenzó como una pequeña rivalidad se ha convertido en una verdadera amistad entre los dos, ejemplificada en el hecho de que se pelean mientras hacen el trabajo como héroes. Hay una gran escena en la que Damian, haciendo ejercicio para mantenerse alerta, se molesta porque Jon puede escucharlo a través del intercomunicador. Damian había desactivado los dispositivos de comunicación del submarino, para que no molestaran mientras los visitantes bajaban a la Fortaleza de la Actitud.

Resulta que Batman le enseñó a Jon a anular las modificaciones de Damian. Eso es graciosísimo.

Su ida y vuelta se interrumpe, sin embargo, mientras Kid Amazo ataca e intenta secuestrar a Jon. Lo que sigue es una escena de pelea submarina bastante larga que ocupa la mayor parte del número. El uso que Carlo Barberi hace de las viñetas comprimidas y de los planos frontales funciona muy bien para transmitir la desesperación que sienten los chicos al intentar escapar de Kid Amazo. Las imágenes en sí mismas son bastante simples: los niños luchando hacia la superficie, todos contra diferentes tonos de fondos azules. Es difícil no pensar en una película como ‘Tiburón’ y los terrores de las profundidades, especialmente con las tomas relativamente estáticas. En vez de cambiar la perspectiva y ver la acción desde diferentes ángulos, la mayor parte de la lucha muestra a Jon, Damian, o ambos en el cuadro, huyendo del peligro de abajo y elevándose hacia la salvación de arriba.

Mientras que no hay mucho en el número, lo que hay está bien escrito, magníficamente ilustrado y entretenido. Mientras echo de menos a Jorge Jiménez en el título, Barberi hace un buen trabajo, y las tintas firmes de Art Thibert y los exuberantes colores de Protobunker complementan muy bien su estilo. Esas escenas subacuáticas podrían fácilmente haber sido suaves y repetitivas, pero los chicos saltan sobre los matices azules de fondo mientras aún parecen estar sumergidos. Es una línea muy fina para caminar, y el equipo de arte la equilibra muy bien.

Por muy buenas que sean las imágenes, mi aspecto favorito del número fueron las letras de Dave Sharpe. Sus elecciones de bocadillos son agradables y limpios y las fuentes son nítidas. Normalmente, esto sería suficiente para la adulación, ya que unas buenas letras hacen que un cómic sea más fácil de leer.

Pero eso no es todo. No, además de las excelentes opciones de diálogo, los efectos de sonido son de primera calidad.

“FWRAPP” es bastante sólido, pero es “SSUUNNGEBOIIIE! Técnicamente no es un efecto de sonido, pero nunca he visto una mejor visualización de intentar gritar bajo el agua. Las vocales alargadas y tensas funcionan lo suficientemente bien por sí solas, sin embargo, el toque brillante de las burbujas de agua en las letras es simplemente perfecto.

Por último, este es un número “más de lo mismo” de Super Hijos. Considerando que “lo mismo” consiste en grandes diálogos y visuales, sin embargo, es muy bueno.

Portada alternativa por Dustin Nguyen

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